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Querida emprendedora expansiva.
Si recibiéramos un euro cada vez que una futura empresaria nos pregunta si su idea de negocio puede funcionar o no, tendríamos las arcas de todas estas mentoras que te escriben llenas a reventar.
Sabemos que es muy frustrante.
Estar trabajando en algo con pasión sin saber a ciencia cierta si estás en el camino correcto o no.
Créenos, todas nosotras hemos estado ahí. Y seguimos estando.
Porque la incertidumbre es parte del juego.
Tanto si ya has empezado con tu negocio, como si todavía es una idea que te persigue y sigue en tu cabeza, quédate.
Hoy vamos a tratar este temazo en profundidad.
¿Es buena mi idea o no?
La realidad, mujer expansiva, es que nadie tiene esta respuesta.
Es muy complicado saber si una idea funcionará o no, sin haberla puesto a prueba en el mundo real.
Sabemos que esto da miedo y queremos que tengas una cosa muy presente: este miedo, esta incertidumbre es parte inherente a tener un negocio.
Cada una de nosotras estrenamos nuevos proyectos, canales de comunicación o servicios de forma bastante habitual.
Párate un momento a pensar esto: ¿crees realmente que esperamos hasta tener todas las respuestas sobre su posible funcionamiento antes de lanzar?
No, emprendedora expansiva.
Lo que nuestra experiencia de muchos años gestionando negocios exitosos nos ha enseñado es a que hay muchos factores que no dependen de nosotras y otros tantos que no podemos prever.
Por eso somos tan fans de la acción.
La única manera de llegar a saber si esa idea de negocio es buena o no, es ponerla en el mercado y estar muy atentas a cómo reaccionan nuestra comunidad y nuestros clientes ideales.
Cambia la perspectiva: es posible que no te estés haciendo la pregunta correcta.
Quizá preguntarte si tu idea es buena o no, no es la pregunta que deberías hacerte ahora mismo.
Al menos no la que hoy te recomendamos.
Ahora, que estás en tu pausa del café, plantéate de forma sincera la siguiente:
¿Tienes los recursos que necesitas para sostener la posibilidad en tu negocio de que no salga todo tal y cómo lo habías planeado?
Sí. Cuando hablamos de recursos nos referimos, también, al dinero.
Pero es que esto no es en absoluto lo único.
Los recursos que necesitas para poder sortear la incertidumbre del emprendimiento son:
- Un entorno con otras emprendedoras que tengan las mismas inquietudes que tú. Lo que Vanessa siempre llama un win-win.
Las mentoras del Máster de Tranquilidad Emprendedora somos el mejor ejemplo. No solo llevamos juntas un proyecto en el que creemos 100%, sino que somos sostén las unas para las otras.
Una vez al mes, tenemos una reunión de Mastermind en donde poder hablar y soltar los retos del mes y sentirnos comprendidas y acompañadas.
Obtener una visión externa de tu idea de proyecto o de las acciones que quieras emprender con él, no te dará una respuesta correcta sobre qué debes hacer. Pero sí contarás con la perspectiva de otras personas que puedan ayudarte a ver lo que tú no estás viendo.
- Conocimientos para capear las tempestades.
Esto puede ser una trampa, porque cuando comenzamos a emprender a veces nos creemos esa mentira de que tenemos que hacerlo todo solas y, por lo tanto, tenemos que saber desde copywriting hasta diseño gráfico como un profesional.
No es esto lo que nosotras te recomendamos.
Lo que decimos es que, si vas a defender tu proyecto, sí que tienes que tener conocimientos generales sobre todo lo que ocurre a su alrededor.
Y no solo porque al principio de un negocio es difícil tener liquidez para delegar, sino porque para tomar buenas decisiones en tu proyecto, es necesario que conozcas qué opciones tienes.
- Compañía de personas que hayan conseguido todo lo que tú quieres conseguir.
De nuevo, estas personas pueden no tener todas las respuestas, pero sí van a poder iluminarte con un montón de alternativas para capear cualquier tempestad que se te ponga por delante.
El próximo ratito de scroll que pases en Instagram te recomendamos lo siguiente: deja de compararte con aquellas que lo hacen mejor. Tú estás viviendo tu propio proceso, que es tuyo y no se puede comparar con el de nadie.
En lugar de vivirlo desde lo que te falta, mira esas cuentas con las que solías compararte con ojos de niña que busca inspiración. ¿Cómo podrías aplicar en tu negocio en el momento presente aquello que estás viendo y que tanto admiras?
Es ahí donde comienza el aprendizaje.
Y por si hoy, mientras nos lees, resulta que has tenido un día (o una semana, o un mes) especialmente duro en tu negocio, déjanos decirte algo:
Lo estás haciendo bien.
Mujer expansiva, ha sido un placer escribir para ti este primer número de Emprendimiento Expansivo. Esperamos que lo hayas sentido igual de expansivo leernos.
Si quieres contarnos tus pensamientos y sensaciones, solo tienes que clickar en Responder.
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