|
Mujer expansiva,
El verano es el momento perfecto para desinhibirse, descansar, probar cosas nuevas, desaparecer…Y también para mirar hacia dentro y ver qué cosas podríamos mejorar para vivir a nuestro favor.
Si hay algo que las 8 mentoras que hay detrás de este teclado hemos aprendido en estos más de 10 años que llevamos con nuestros negocios, es a repasarnos una y otra vez.
No para buscarnos faltas. No para hablarnos feo y decirnos que podríamos hacerlo mejor.
Sino para reconocernos, abrazarnos y prestarnos la ayuda que necesitamos para seguir avanzando.
Es algo así como el chequeo que le damos al coche antes de pasar una ITV. No lo hacemos porque esté viejo o porque algo funcione mal: lo hacemos para sentirnos seguras con él, para confirmar que todo está donde debe. Y, cuando no es así, tomar las medidas necesarias.
En el número de Emprendimiento Expansivo de hoy queremos hacer algo parecido mirando hacia dentro. Antes de que comience el nuevo curso, cuando el mood del verano es más relajado y hay más tiempo para pensar y reflexionar, es el mejor momento.
Prepárate tu café o té y sumérgete con nosotras en tus profundidades para localizar aquellas señales que te puedan estar diciendo que tu gestión emocional no es la mejor para ti.
Sin miedo, que te acompañamos (y, como siempre, al final del email te compartimos un ejercicio expansivo para lidiar con todo lo que hayas descubierto).
🚨Señales de mala gestión emocional que te afectan a ti y a tu proyecto.
Vamos a plantear esta lección como una checklist que debes marcar.
No queremos ponernos espesas y compartirte una newsletter interminable porque, como seguro que intuyes, este tema es más complejo de lo que permite este formato.
Pero, ya nos conoces.
Somos fans de bajar todo a tierra y simplificarlo para que lo puedas asumir y abordar sin miedos.
Así que te presentamos 4 áreas concretas y varias situaciones específicas para que puedas valorar si te sientes identificada con ellas o no:
En tu trabajo diario, no estás liderando tus emociones si:
👉🏼Trabajas 24/7, te cuesta parar y nunca es suficiente.
👉🏼 Priorizas las tareas de los demás a las tuyas.
👉🏼 La fase de negocio en la que estás requiere delegar ciertas tareas y no lo haces.
👉🏼 No encuentras tiempo para sacar adelante lo tuyo.
En tu poder personal, no estás liderando tus emociones si:
◾️Nunca tienes tiempo para cuidarte.
◾️Necesitas poner un límite y no lo haces.
◾️Te cuesta reconocer tus capacidades y/o mostrarlas.
◾️No tienes tiempo para dedicarle a tu espiritualidad.
◾️Estás pendiente de "salvar" al otro, sientes que sabes más que él y le das consejos sin habértelos pedido.
◾️Cuando no te sientes dueña de tu negocio. Es decir, la responsable de: tomar decisiones, gestionar los números, establecer una estrategia de ventas, elegir a tu clientela ideal.
◾️No te haces cargo y en tu discurso la culpa es de otros.
En relación a tu descanso, no estás liderando tus emociones si:
👉🏼No te permites descansar.
👉🏼No te tomas tiempos de descanso a lo largo de la jornada laboral.
👉🏼Le robas horas al sueño con frecuencia para atender a cosas del trabajo.
👉🏼Sientes remordimientos por estar tumbada, sentada, sin hacer nada y/o disfrutando de algo que te gusta.
En tu cuerpo físico, no estás liderando tus emociones si:
◾️Te cuesta comprometerte con lo que le sienta bien a tu cuerpo y a ti: deporte, meditación, nutrición, espacios de descanso, etc.
¿Te has sentido identificada con alguno de los aspectos anteriores?
Tranquila. Recuerda lo que decíamos al principio.
Este ejercicio de buceo en tus emociones no tiene como objetivo castigarte. Más bien, felicítate por estar siendo capaz de reconocerte y lo suficientemente valiente para querer ponerle una solución a todo esto.
Ejercicio expansivo.
Somos las reinas de soñar y de pasar a la acción para materializarlo.
Pero también, una vez sabes a dónde quieres llegar, somos amantes del paso a paso; de objetivos/metas pequeñas, cuya suma de un resultado grande.
De hecho, proponerte pasos pequeños para una gran meta es el secreto para lograrla.
La propuesta para hoy es que te quedes con las opciones anteriores que más te picaron y que te marques una pequeña meta para iniciar el cambio.
Para que nos entiendas, vamos a escoger uno de los ejemplos anteriores y ver cómo se vería esta pequeña meta:
La fase de negocio en la que estás requiere delegar ciertas tareas y no lo haces.
En lugar de pensar en llamar mañana a una agencia de asistentes virtuales (que se ve como un paso muy grande y que puede dar miedo) haz lo siguiente:
1️⃣Pregúntate qué 3 tareas puede delegar y en qué tipo de perfiles podrías hacerlo. Aprovecha para pensar si ya tienes contactos que pudieran corresponder a esos perfiles.
2️⃣Apúntalo para que no se te olvide. Al visualizarlo ganarás en claridad.
3️⃣¿Cuál de estas tareas es la que más urgentemente necesitas delegar? Agenda cuándo lo vas a hacer para visualizar en qué momento comenzarás a cumplir este objetivo.
4️⃣¡Dale! Es posible que aparezca el batallón “anti-bienestar”: Doña Pereza, Doña Exigencia, Doña Perfección, Doña Prisa, Doña “Yo puedo con todo”. OK, ya lo sabes. Simplemente acéptalas, pero no les des el poder. Diles: Chiquillas, hoy no puedo hacerles caso. Tengo una meta. Y nos conviene mucho a todas que la consiga. (Tip Extra: esta acción de decirle esto a estas emociones incómodas, llévala a cabo. Incluso escríbela).
5️⃣Por último e igual de importante que lo anterior: Apunta también qué premio te vas a dar cuando lo hagas y ¡cumple contigo!
|
Respuestas